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Si vives en un piso sin terraza y de vez en cuando te entra el antojo de una parrilla, la JATA BQ95 es justo el tipo de aparato pensado para ese hueco. Hablamos de una barbacoa eléctrica de sobremesa de 2000 W que promete cocinar carne, pescado y verduras dentro de casa sin llenar la cocina de humo, gracias a una bandeja de agua colocada justo debajo de la parrilla. Esta, además, se regula a dos alturas, así que no trata igual un entrecot que unos espárragos. Ronda los 35 euros, un precio de electrodoméstico pequeño más que de barbacoa de verdad, y eso condiciona bastante lo que se puede esperar de ella. La hemos tenido varias tardes seguidas en la cocina para contarte qué hay de cierto en lo de «sin humo» y si compensa frente a otras opciones de interior. Vamos a verlo con calma.
Características más destacadas
La BQ95 no intenta ser una parrilla de gran formato: apuesta por un diseño compacto y desmontable con un par de aciertos concretos que la separan de la típica plancha de sándwiches reconvertida en «barbacoa». Estos son los puntos que de verdad marcan cómo cocina.
1. Motor de 2000 W para un calor rápido
El primer argumento de la BQ95 es su resistencia de 2000 W, una potencia generosa para una barbacoa de sobremesa. Se traduce en un calentamiento rápido y, sobre todo, en que la parrilla recupera temperatura en cuanto le echas encima los alimentos fríos que has sacado de la nevera. Ese es justo el punto débil de muchas parrillas eléctricas baratas: pierden calor nada más poner la carne y acaban cociéndola en vapor propio en lugar de marcarla. Con estos 2000 W tienes más margen para conseguir un dorado decente, siempre dentro de lo que da una resistencia eléctrica, que nunca va a replicar la brasa de un carbón encendido. Es, eso sí, la cifra que cabía esperar en este segmento de precio, ni más ni menos.
2. Parrilla ajustable a dos alturas
El detalle más útil de todos es que la parrilla se coloca a dos alturas distintas sobre la resistencia. Puedes acercarla para marcar carnes rojas o dorar hamburguesas y filetes, o alejarla para cocinar verduras y pescados a un ritmo más suave, sin que se te resequen por fuera antes de hacerse por dentro. Es un gesto sencillo —levantar o bajar la rejilla un par de centímetros— que multiplica lo que puedes hacer con el aparato: no es lo mismo un entrecot grueso que unos espárragos finos, y aquí no tienes que pelearte con una única distancia fija como en la mayoría de planchas eléctricas de esta franja de precio.
3. Bandeja de agua antihumo
Aquí está la gracia del «sin humo». Debajo de la parrilla hay una bandeja de acero inoxidable que se llena de agua antes de encender el aparato. La grasa que suelta la carne cae directamente a esa agua en lugar de sobre la resistencia caliente, y es justo ese contacto entre grasa y metal ardiendo el que genera el humo y buena parte del olor. Al caer al agua, el humo se reduce de forma muy notable y, de paso, los alimentos quedan más jugosos porque el ambiente de cocción no se reseca tanto. JATA sugiere incluso añadir especias o hierbas al agua para aromatizar ligeramente lo que tengas en la parrilla. Ahora bien, seamos claros: «sin humo» no significa «cero humo». Si churrascas mucho o se te va la mano con piezas muy grasas, algo de humillo va a salir igualmente; lo que hace la bandeja es rebajarlo a niveles asumibles en un interior con algo de ventilación, que no es poco comparado con una plancha convencional.
4. Totalmente desmontable y fácil de guardar
La BQ95 se desmonta por completo en sus tres piezas: rejilla, bandeja y resistencia se separan sin herramientas. Eso importa por dos motivos. El primero, la limpieza, que suele ser la pesadilla de cualquier barbacoa. El segundo, el almacenaje: con una superficie de cocción de 28 x 22 cm, es un aparato pequeño que, desarmado, cabe en un armario de cocina sin ocupar el hueco que exige una barbacoa de verdad o incluso un horno de sobremesa. Requiere un montaje inicial —el fabricante lo indica en la ficha—, pero es de los que se resuelven en un par de minutos, encajando la resistencia sobre la bandeja y la rejilla encima.

Trucos y recetas para sacarle partido
Una barbacoa eléctrica de interior se disfruta si asumes lo que es y juegas con sus reglas. Estos son los trucos que mejor nos han funcionado con la BQ95 para que las sesiones salgan redondas y la cocina no acabe oliendo a chamusquina.
Lo primero, no te saltes el agua de la bandeja: es el corazón de todo el sistema antihumo. Llénala antes de encender y, si haces una sesión larga, comprueba que no se haya evaporado del todo, porque en cuanto la grasa toca el metal seco, el humo vuelve de golpe. Un truco que va fino es echar un par de hojas de laurel o unas ramitas de romero al agua: el vapor aromatiza ligeramente lo que tengas encima, sobre todo pollo y verduras.
Con la altura de la parrilla tienes tu mando de control real. Para marcar un entrecot o unas hamburguesas, parrilla abajo y deja que la resistencia coja temperatura antes de poner nada; así consigues esas marcas y ese sellado que evitan que la carne suelte todos sus jugos de golpe. Para pescado, brochetas de verdura o setas, sube la parrilla y ve con calma: se hacen por dentro sin que la cara de arriba se te queme. Otra recomendación de andar por casa: seca bien los alimentos con papel antes de ponerlos, porque el exceso de agua superficial baja la temperatura de contacto y te deja carne cocida en vez de asada.
Ojo también con la ventilación: aunque humee poco, cualquier asado dentro de casa agradece una ventana abierta o el extractor en marcha, y es la diferencia entre una comida agradable y que las cortinas huelan a parrilla toda la semana. Por último, no la satures: con 28 x 22 cm es una parrilla para dos o tres personas cómodamente, y si la llenas hasta arriba, todo se cuece a la vez y pierdes ese dorado que buscas. Mejor hacer las piezas grandes por tandas y dejar el resto reposando en un plato tapado.
Nuestra experiencia real usando la JATA BQ95
La primera vez que la enchufamos, dejamos pasar unos cinco minutos con la parrilla vacía antes de poner nada, y se nota: la resistencia tarda poco en calentar, pero conviene darle ese margen para que el primer contacto con la carne no sea en frío. Probamos con dos entrecots finos abajo y unas brochetas de pimiento y calabacín arriba, cocinando ambas cosas a la vez gracias a las dos alturas, y el resultado nos convenció: la carne salió con marca y jugosa, y las verduras no se quemaron por fuera antes de ablandarse.
Lo que más nos sorprendió fue lo que decíamos del humo: se percibe un ligero olor a asado, normal en cualquier cocción con grasa, pero nada comparable al humo denso de una plancha sin bandeja de agua. Eso sí, tuvimos la ventana abierta, y creemos que es un paso que no conviene saltarse, sobre todo si cocinas panceta o algo con más grasa de la cuenta. Otro detalle que agradecimos: al tener tres piezas independientes, montar y desmontar entre plato y plato (por ejemplo, si quieres limpiar antes de hacer un segundo pase) es cuestión de segundos, sin tornillos ni pestañas complicadas.
¿Y frente a otras barbacoas eléctricas de interior?

La BQ95 compite en un terreno con bastante oferta: planchas eléctricas de sobremesa, grills tipo raclette y parrillas «antihumo» de otras marcas que juegan la misma carta de la bandeja inferior. Frente a una plancha eléctrica plana convencional, la diferencia está clara: aquí tienes rejilla con relieve que deja marca y separa la grasa del alimento, en vez de que la carne se cueza en su propia grasa acumulada sobre una superficie lisa. Es una cocción más parecida a la parrilla real.
Comparada con los grills de resistencia expuesta sin ningún sistema antihumo, la ventaja de la bandeja de agua es evidente en cuanto a olores y limpieza posterior de la cocina. Lo que sí tiene enfrente son las barbacoas de sobremesa con piedra volcánica, que buscan un efecto de calor más uniforme y, según quién las use, un sabor algo más cercano al ahumado; a cambio, suelen ser más caras y menos manejables para guardarlas en un armario. En su franja de precio, la JATA BQ95 no destaca por innovar, pero sí cumple bien lo que promete sin complicarse con funciones que casi nadie usa.
La Tepro Toronto Click apunta a un usuario distinto: quien prioriza el sabor ahumado del carbón por encima de la comodidad de enchufar y listo, y no le importa el montaje adicional que eso conlleva.
Consejos de limpieza y mantenimiento
La gran ventaja de la BQ95 frente a una barbacoa tradicional es lo poco que cuesta dejarla limpia, siempre que no dejes que la grasa se seque encima. En cuanto termines y el aparato se haya enfriado por completo, retira la parrilla y la bandeja: ambas van directas al fregadero para lavarlas con agua caliente y jabón. Como la grasa ha caído al agua y no se ha carbonizado sobre el metal, sale con mucho menos esfuerzo que en una plancha convencional donde todo se pega a la superficie.
La resistencia nunca se sumerge en agua: se limpia solo por fuera, con un paño ligeramente húmedo y una vez fría, y se seca bien antes de guardarla. Vacía siempre la bandeja de agua con grasa con cuidado —conviene dejarla enfriar primero para no salpicarte— y evita tirar los restos grasos directamente por el desagüe. Con este pequeño ritual después de cada uso, la parrilla se mantiene como nueva durante mucho tiempo y, desmontada, ocupa lo mínimo en el armario hasta la próxima sesión.
Conclusión – ¿Para quién recomendamos la JATA BQ95?
La JATA BQ95 es una compra muy razonable para quien vive en un piso y quiere darse el capricho de una parrilla sin depender del buen tiempo ni de tener terraza. Los 2000 W, la parrilla de dos alturas y la bandeja de agua forman un conjunto sensato por unos 35 euros, y para carne del día a día, verduras, pescado o unas brochetas cumple sin sorpresas desagradables. Que sea totalmente desmontable y fácil de limpiar es un punto real, no un reclamo de la caja: lo hemos comprobado con varias sesiones seguidas.
Dicho esto, nuestro veredicto es matizado y conviene ajustar expectativas antes de comprarla. Lo de «sin humo» rebaja el humo, no lo elimina del todo: en un interior siempre vas a querer ventilar, sobre todo con piezas grasas. Y una resistencia eléctrica, por mucha potencia que tenga, no da el sabor ni el punto de brasa de un carbón; si lo que buscas es ese ahumado auténtico, esto no lo sustituye, ni falta que hace, porque no es su propósito. Tampoco es una parrilla para grupos grandes: su superficie de 28 x 22 cm se queda corta a partir de tres o cuatro comensales, y tocará ir haciendo tandas. Si asumes que estás comprando una parrilla de interior práctica, compacta y fácil de limpiar, y no un sucedáneo de barbacoa de jardín, la BQ95 te va a dar muchas alegrías. Si lo que buscas es sabor a leña o cocinar para una cuadrilla entera, mejor mira otra cosa.
Ventajas
✔️ 2000 W: calienta rápido y recupera temperatura al poner los alimentos
✔️ Parrilla ajustable a dos alturas para carnes, pescados y verduras
✔️ Bandeja de agua que reduce mucho el humo y mantiene los alimentos jugosos
✔️ Totalmente desmontable y fácil de limpiar con agua y jabón
✔️ Compacta: cabe en un armario cuando no la usas
✔️ Pensada para usarse en interior, sin terraza ni jardín
Inconvenientes
❌ «Sin humo» reduce el humo, pero no lo elimina del todo
❌ No da el sabor a brasa de una barbacoa de carbón
❌ La superficie de 28 x 22 cm se queda corta para grupos grandes
Preguntas frecuentes
📌 ¿La JATA BQ95 hace de verdad barbacoa sin humo?
Reduce el humo de forma notable gracias a la bandeja de agua, que evita que la grasa caiga sobre la resistencia caliente. No es cero humo absoluto: en interior conviene ventilar, sobre todo con piezas muy grasas.
📌 ¿Se puede usar dentro de casa?
Sí, está diseñada precisamente para uso en interior. Su sistema antihumo y sus 2000 W la hacen apta para cocinar en la cocina o el salón, siempre con algo de ventilación.
📌 ¿Para cuántas personas da la parrilla?
Con su superficie de 28 x 22 cm cocina cómodamente para dos o tres personas. Para más comensales toca ir por tandas, ya que llenarla del todo hace que todo se cocine a la vez y pierda dorado.
📌 ¿Da mucho trabajo la limpieza?
No. Es totalmente desmontable: parrilla y bandeja se lavan con agua y jabón, y la resistencia se limpia por fuera con un paño húmedo, nunca sumergida. Al caer la grasa al agua, no se carboniza sobre el metal.
