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La Aigostar Ushas es una freidora de aceite de las de siempre: cubeta de 3 litros, 2200 W de potencia y carcasa de acero inoxidable 304, con una ventana en la tapa para ir vigilando la fritura sin levantarla. Ronda los 41 euros y apunta directa a quien quiere croquetas y patatas con el crujiente de la fritura de toda la vida. La hemos examinado a fondo y, aunque hace su trabajo, hay motivos por los que hoy nos lo pensaríamos dos veces. Te explicamos cuáles.
Contenido de la caja
- Freidora Aigostar Ushas con carcasa de acero inoxidable 304
- Cubeta interior antiadherente extraíble
- Cesta de acero inoxidable con mango de toque frío desmontable
- Tapa con ventana de visualización

Características más destacadas
La Ushas reúne lo que se le pide a una freidora doméstica sencilla, con un par de aciertos claros y alguna ausencia que conviene poner sobre la mesa antes de decidir. Estas son las cuatro cosas que de verdad la definen.
1. 2200 W y 3 litros para toda la familia
Su punto más fuerte es la potencia: 2200 W, de las más altas en freidoras de aceite domésticas, que se traduce en un calentamiento rápido del aceite y en una buena recuperación de temperatura cuando echas los alimentos. Con 3 litros de capacidad da para raciones de familia, así que puedes freír una buena tanda de patatas o croquetas sin tener que hacerlo en dos veces. Para quien fríe cantidad, ese binomio potencia-volumen es lo que busca.
2. Ventana de visualización en la tapa
La tapa incorpora una ventana transparente que deja ver el interior mientras se cocina. Suena a detalle menor, pero es cómodo: controlas el punto de la fritura sin abrir la tapa, con lo que evitas salpicaduras y no pierdes calor a cada rato. En una freidora cerrada, poder mirar sin destapar es de agradecer, sobre todo con alimentos que se doran rápido.
3. Acero inoxidable 304 y cubeta antiadherente extraíble
El exterior es de acero inoxidable 304, un grado más resistente y fácil de limpiar que los aceros más básicos, y la cubeta interior es antiadherente y totalmente extraíble. Ese detalle importa mucho en una freidora: poder sacar el recipiente entero facilita vaciar el aceite y fregarlo, que es la parte más incómoda de este tipo de aparatos. La cesta lleva mango de toque frío y desmontable para manejarla con seguridad.
4. Termostato regulable de 130 a 190 °C
El termostato ajusta la temperatura entre 130 y 190 °C, con piloto luminoso que avisa cuando el aceite alcanza el punto. Ese rango te deja adaptar la fritura al alimento: más suave para pescado y verduras, más fuerte para patatas y congelados. Completan la ficha las patas antideslizantes y el compartimento recogecables, pequeñas comodidades de uso.
Cómo freír con la Ushas paso a paso

Freír con aceite tiene su técnica, y sacarle partido a la Ushas pasa por respetar unos cuantos gestos. Así es como conseguimos que las patatas salgan doradas por fuera y tiernas por dentro sin que queden aceitosas.
Lo primero es llenar la cubeta con aceite entre las marcas de mínimo y máximo: ni menos, porque la resistencia debe quedar bien cubierta, ni más, para que no rebose al echar los alimentos. Después seleccionas la temperatura en el termostato y esperas a que el piloto avise de que el aceite ha alcanzado el punto. Este paso es clave: echar la comida con el aceite templado es el error que arruina cualquier fritura, porque el alimento absorbe grasa en lugar de sellarse. Con los 2200 W, el calentamiento es rápido, así que no tendrás que esperar demasiado.
Con el aceite a punto, seca bien los alimentos antes de echarlos —el agua provoca salpicaduras y baja la temperatura de golpe— y no llenes la cesta hasta arriba: es mejor freír en dos tandas holgadas que una apelotonada, porque así el aceite no se enfría y todo queda crujiente. Baja la cesta despacio, cierra la tapa y vigila el dorado por la ventana. Cuando esté, levanta la cesta y déjala escurrir unos segundos sobre la cubeta antes de servir sobre papel absorbente. Un último truco de la casa: echa la sal al final, ya fuera del aceite, para que no se humedezca la fritura.
El termostato de 130 a 190 °C es la herramienta para adaptar la fritura a cada alimento, y merece la pena usarlo bien. Para patatas y congelados tira de la parte alta del rango, cerca de los 180-190 °C, que es donde se sella la superficie y quedan crujientes; para pescado, croquetas o verdura rebozada, baja un punto, alrededor de 160-170 °C, para que se hagan por dentro sin dorarse demasiado por fuera. El piloto luminoso es tu aliado: espera siempre a que avise de que el aceite ha alcanzado la temperatura antes de echar nada, y ten paciencia si tras la primera tanda el aceite ha bajado, porque con 2200 W recupera rápido pero no instantáneo. Respetar estos tiempos es lo que separa una fritura ligera y dorada de una aceitosa, y donde de verdad se aprovecha la potencia de esta Ushas.
¿A quién le encaja la Aigostar Ushas?
Las freidoras con aceite no son todas iguales, así que aquí toca ser sinceros: no todo el mundo debería lanzarse a por esta en concreto. La Ushas le encaja a un perfil muy concreto y, para el resto, hoy hay caminos mejores.
Tiene sentido si eres de los que defiende la fritura tradicional por encima de todo: buscas ese dorado y ese crujiente que solo da el aceite abundante, fríes a menudo para varios comensales y no te importa manejar y almacenar tres litros de aceite. En ese caso, sus 2200 W y su cubeta extraíble te darán buenas frituras sin quejarse.
Donde sí brilla es en el escenario para el que nació: freír cantidad de golpe. Si organizas una merienda de croquetas para varios, una fritura de pescadito o unas patatas caseras para toda la mesa, los 2200 W recuperan la temperatura enseguida tras echar los alimentos y evitan ese enfriamiento que los deja aceitosos. En ese uso ocasional pero intensivo, la Ushas se defiende con dignidad y su ventana ayuda a no pasarte de punto. Ahora bien, conviene ser realista con el ritual que implica una freidora de 3 litros: llenar de aceite, calentar, freír y luego decidir si lo filtras para guardarlo o lo desechas. Ese aceite ocupa espacio, se enrancia con el tiempo y toca reponerlo cada cierto número de usos.
Frente a la freidora de aire y a sus rivales
El problema de la Ushas llega al compararla con su propia competencia. A diferencia de otras freidoras de aceite de su mismo rango de precio —como la Princess Castel o la Taurus de 2 litros, que incorporan zona fría y sistema de filtrado del aceite—, la Ushas se apoya en la cubeta antiadherente extraíble como principal baza de mantenimiento. Y esas dos ayudas de la competencia son importantes: la zona fría recoge las migas para que el aceite no se queme antes de tiempo y el filtro te permite reutilizarlo con mejor sabor. Sin ellas, el aceite se degrada más rápido y toca cambiarlo más a menudo, lo que encarece el uso a la larga y suma un coste que no aparece en el precio de venta pero que se paga en la despensa, el mismo cálculo que hacemos con calculadora en mano en la Taurus Freidora frente a la Princess Castel.
Y hay un factor de época que no podemos ignorar: para la mayoría de hogares, una freidora de aire cubre hoy casi las mismas necesidades con muchísimo menos aceite, menos olor y menos suciedad. La fritura de aire no da exactamente el mismo resultado que el aceite abundante —el purista lo notará—, pero se acerca lo suficiente para el día a día y se limpia en un momento. Si no eres un enamorado militante de la fritura clásica, ese es el sitio al que miraríamos primero. El perfil para el que la Ushas es la elección correcta —fritura tradicional, en volumen y de vez en cuando— es cada vez más minoritario.
También hay que meter en la balanza el coste y el engorro del aceite, que no aparece en el precio de compra pero se paga a la larga. Cada sesión pide dos o tres litros de aceite, y sin una zona fría que recoja las migas, ese aceite se degrada antes y toca cambiarlo con más frecuencia. A eso se suma el olor que impregna la cocina al freír, el humo si el aceite se calienta de más y el espacio que ocupa un aparato de 44 centímetros de ancho. Nada de esto convierte a la Ushas en mala freidora —insistimos en que fríe bien—, pero son razones de peso por las que, para el consumidor medio de 2026, cuesta recomendarla frente a las alternativas que ya hemos citado.
Consejos de limpieza y mantenimiento

1. Espera a que el aceite temple
Nunca vacíes ni muevas la freidora con el aceite aún caliente: espera a que baje de temperatura para evitar quemaduras y accidentes. Con la cubeta ya tibia, sácala entera para trasvasar el aceite con comodidad.
2. Aprovecha la cubeta antiadherente extraíble
La gran baza de limpieza es que la cubeta sale completa: llévala al fregadero, retira los restos con papel antes de lavarla y friégala con agua caliente y jabón. El acabado antiadherente hace que los restos pegados salgan sin frotar en exceso.
3. El cuerpo, solo por fuera
El bloque con la resistencia y el termostato no se sumerge en agua bajo ningún concepto. Pásale un paño húmedo por el exterior de acero inox y sécalo. Guarda el aceite filtrado en un recipiente cerrado si vas a reutilizarlo y cámbialo en cuanto oscurezca o huela.
Veredicto: ¿la recomendamos?
Vamos a ser claros, porque para eso estamos: la Aigostar Ushas no es una mala freidora. Calienta rápido gracias a sus 2200 W, tiene buena capacidad, la ventana es cómoda y la cubeta extraíble facilita la limpieza. Si eres un devoto de la fritura tradicional en cantidad, cumplirá.
Pero, honestamente, a la mayoría no se la recomendamos. Por un precio muy parecido, otras freidoras de aceite de su rango suman zona fría y filtrado, que alargan la vida del aceite y mejoran el resultado; y para el uso doméstico general, una freidora de aire te resolverá casi todo con una fracción del aceite y del engorro. Nuestro consejo es sencillo: si quieres sí o sí una freidora de aceite, mira antes la Princess Castel o la Taurus 2L; y si no eres un purista de la fritura, da el salto al aire caliente. La Ushas se queda, para nosotros, como una opción correcta a la que le han salido rivales mejores.
Ventajas
✔️ 2200 W: calienta el aceite rápido y recupera bien la temperatura
✔️ 3 litros de capacidad, para raciones de familia
✔️ Ventana en la tapa para vigilar la fritura sin abrir
✔️ Carcasa de acero inoxidable 304, resistente y fácil de limpiar
✔️ Cubeta antiadherente totalmente extraíble
✔️ Termostato regulable de 130 a 190 °C con piloto
Inconvenientes
❌ No suma la zona fría ni el filtrado que sí traen rivales de su precio
❌ Usa y almacena 3 litros de aceite, con el olor y la suciedad que conlleva
❌ Una freidora de aire cubre hoy casi lo mismo con mucho menos aceite
Preguntas frecuentes
📌 ¿Cuánto aceite necesita la Aigostar Ushas?
Su cubeta admite hasta 3 litros de aceite. Conviene respetar las marcas de mínimo y máximo del recipiente para freír con seguridad y que la resistencia quede bien cubierta.
📌 ¿Se puede ver la comida sin abrir la tapa?
Sí, ese es uno de sus aciertos: la tapa lleva una ventana de visualización que deja controlar el punto de la fritura sin destapar, evitando salpicaduras y pérdidas de calor.
📌 ¿Merece la pena frente a una freidora de aire?
Solo si eres partidario de la fritura tradicional en aceite abundante. Para el uso doméstico general, una freidora de aire ofrece resultados parecidos con muchísimo menos aceite, olor y limpieza.
